Manifiesto de la Plataforma de la Música

MANIFIESTO POR LA MÚSICA Y LA CULTURA DE BASE

La Fiesta de la Música, que celebramos cada 21 de junio, se organiza en Valladolid de manera colectiva y ciudadana desde 2008. Se trata de una iniciativa surgida, organizada y promovida desde los propios artistas y varias asociaciones culturales independientes, congregados en torno a la Plataforma de la Música.

A través de la música, se ensalza la libertad creadora, la diversidad, la convivencia y la unión de todas las personas. Por eso, es una fiesta que se celebra en más de 100 países de todo el mundo simultáneamente y en España, además, Valladolid es la única ciudad que lo hace de manera abierta a toda la población sin importar la edad, profesionalidad o gusto musical.

En los últimos tiempos, sin embargo, estamos viendo cómo la cultura de base, incluida la música, no tiene espacios ni momentos en los que desarrollarse. La ley de espectáculos de Castilla y León, que regula este tipo de eventos como el de hoy, pero también las actividades que diariamente se realizan en pequeños cafés y bares, no contempla esto: un concierto, una exposición, una obra de teatro, como cultura sino únicamente como mero entretenimiento, ocio o diversión. Y así, la labor creativa de los artistas se ve perseguida cuando se lleva a cabo en estos pequeños locales. De la misma manera, parece que la crisis económica se ha convertido en la excusa perfecta para terminar con otro tipo de propuestas pedagógicas y culturales como el cierre de la Escuela Municipal de Música de nuestra ciudad.

Las envidias, la ignorancia, los prejuicios y el sectarismo hacen olvidar que todo gran artista nació en un pequeño local, que todo gran arte de la historia surgió en lugares y tiempos donde se apoyó la cultura sin tapujos.

Pero con la excusa de no tener unas licencias, que exigen al pequeño lo mismo que al grande, que ponen al mismo nivel el concierto de 1.000 personas y el de 50, el del artista consagrado y el del grupo emergente, se criminaliza a los cafés, bares y locales que promueven la cultura de base. Se multa y se cierran los espacios que están apoyando a los artistas y músicos en su fase más delicada, justamente cuando todavía no pueden acceder a las grandes salas ni a los templos de la cultura, justamente cuando están por nacer.

Es el momento de sentarnos todos juntos para hacer de nuestra ciudad un auténtico lugar de innovación y creatividad culturales.

El arte y la música miden la calidad y la hondura de los pueblos. En Valladolid, llevamos demostrando desde hace tiempo que arte y música tenemos en abundancia. Hagamos de esto nuestra enseña de la ciudad. Hagamos que suenen la música y la cultura 365 días al año: vosotros como público, nosotros como artistas, las instituciones, empresas, vecinos y colectivos… Está en nuestras manos. ¡La cultura somos todos!

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